Por: Adrián Santos Tirado

Más dulce que la miel
Es tu recuerdo,
cuando lejos estoy,
Pueblo querido,
mi alma te la envío
en un suspiro,
y en viaje hace el ensueño
en ti me pierdo.

El agua de Cibuco
es cual caricia para mi alma sedienta
de nostalgia,
y llego a un Puerto Nuevo
cada día
donde es radiante el cielo
y las espumas cantan.

Aún de los naranjales
queda el oro
convertido en canción,
arte y poesía;
y en la dulce colmena
de tus calles se afana
el revuelo que vierten
tus montes y sabanas.

No importa que me marche
cazador de quimeras;
yo quiero caminar
por tu calle infinita,
y dormir para siempre
una tarde cualquiera
en la apacible cuna
de tu tierra bendita.

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